La máquina del tiempo

Publicado: Viernes, 02 Noviembre 2018 Imprimir

   Mientras escribo esto me he puesto un video de Elton John que hacía años que no desempolvaba, el Live in Australia, grabado en Sídney el 14 de Diciembre de 1986 ante once mil almas, fantástico concierto en el que interpreta junto a la MSO algunos de sus clásicos más celebrados ataviado de Mozart, como Your song, Candle in the wind, Sorry seems to be the hardest word,... Muy recomendable.

   No sé si será porque no lo escuchaba desde hacía tiempo o porque me traslada a otra época que se fue para no volver, como dijo el poeta, pero la sensación a como la sentía en su momento es distinta, con agrado, pero sin afanes ni fantasías. Supongo que no es más que música, aunque también es parte de esos recuerdos de juventud y como tal, algo sigue tocando en mí interior, después de todo, me dio entonces por recorrerme las tiendas de vinilos de segunda mano, como La Metralleta o Madrid Rock, para conseguir sus primeros elepés, además de acudir entusiasmado a uno de sus conciertos en Las Ventas

   Claro, cuando hoy mira uno hacia atrás se queda perplejo con lo que dicen de algunas cosas que pasaron hace bastante, no pretendo mezclar churras con merinas, pero es como si tuviera que repudiar mis viejos discos porque no están de moda o a otros no les gustan. Cada generación tiene su idiosincrasia y a estas alturas no me van a convencer unos políticos novatos a los que les ha dado por cuestionar lo que encima no conocieron. Tampoco viví mucho de ese periodo, aunque, al menos, he tratado de ilustrarme un poco para no decir tonterías.

   Desde luego, si alguien se piensa que merece la pena discutir o preocuparse por lo que sucedió cuando sus padres ni se conocían le aconsejo que mire mejor al futuro y no pierda el tiempo, porque así no va a ir a ningún lado. El tiempo es una materia prima de la que podemos hacer cuanto nos acomode, no vale recordar el pasado ni soñar en el porvenir, sino construir honestamente el presente respetando el legado recibido, lo cual está muy lejos del absurdo de intentar cambiar lo que no se puede. Lo que hay que saber ya quedó demostrado por los hechos.

   La Historia no se corrige, se toma como ocurrió, y al que le fastidie que aprenda de los errores y deje de importunar con su disco rayado.

 


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