La recompensa de una buena acción es haberla hecho (Séneca).

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¡¡Feliz Verano!!

Madrid mental

Publicado: Martes, 11 Diciembre 2018 Imprimir

   Madrid Central no interfiere en la rutina de algunos políticos, ni a quienes se pueden permitir un vehículo eléctrico y, por supuesto, a los que no conducen, sino a los ciudadanos en general que con sus impuestos mantienen a los primeros. Cosas de estos demócratas que muerden la mano que les da de comer.

   No digo que todo el mundo esté en desacuerdo con esta medida, al que no le afecta le suele dar lo mismo y hasta le puede parecer bien, aunque pocos negarán que esta mentalidad progre tan metomentodo y con ese afán de prohibir, muy dada a las implicaciones ajenas, pero sin pies ni cabeza, empieza a ser cargante. Paradójicamente, la izquierda se ha pasado cuarenta años criticando la falta de “libertades” de los otros cuarenta anteriores y hoy a la menor ocasión te las cercenan, además, como parece que son los únicos que siempre llevan razón achacan las críticas a la derecha (ahora extrema), sin entender que la democracia no se hizo para imponer sólo su voluntad o envolverse en el poder.

   Con tal ecuanimidad nos metieron su protocolo de contaminación que a los madrileños nos trae de cabeza y ahora presentan Madrid Central como un vergel de cemento y asfalto, limitando tu derecho a desplazarte como te venga en gana, ya que lo obligado es venirse al centro en transporte público y recorrerlo a pie disfrutando de su oferta comercial en un contexto de gratuito regodeo. En este aspecto, las calzadas hacen las veces de aceras en perjuicio de algún parking cercano para clientes con distintivo medioambiental, si bien, también es cierto que en estas fechas, cada vez menos cristianas, el centro es prácticamente intransitable a causa de la muchedumbre.

   Así, el otro día, después de abonar en el Metro la entrada pasando por el torno, como quien entra en el Parque de Atracciones, me bajé cerca de la Plaza Mayor que este año cuenta con menos puestos tradicionales. El ambiente no era para nada navideño, mucho gentío, pero ni Nacimiento ni villancicos, aunque había un grupo de futboleros argentinos cantando no se qué, en fin, demasiado bullicio y alguna que otra vomitona en el suelo. Qué distinto de antes por aceptar lo que nos han ido echando sin importarnos si nos engañaban.

   Volviendo al asunto de Madrid Central, una de las cosas más disparatadas es lo de las invitaciones para los foráneos que tienen que acceder con el coche, siempre que un residente empadronado la solicite previamente al consistorio, algo así a como cuando vas a la piscina comunitaria de un amigo, es decir, que si no tienes esa posibilidad y los aparcamientos están completos no hay opción que valga.

   Lo peor es que aunque no vayas precisamente al centro el efecto ha complicado el tráfico alrededor de su perímetro, obligando a unos rodeos que desde luego no ayudan a reducir la polución que tanto les preocupa. Y hablando del Rey de Roma, en la aplicación "¿Puedo circular hoy en Madrid?" se puede comprobar puntualmente si hay restricciones en el resto de la ciudad. Habrá que habituarse a mirarlo, pues mientras termino estas líneas estamos en el escenario 1 y ya nos anuncian para mañana el 2. Por lo visto, las calefacciones no contaminan. ¡La paciencia que hay que tener!