Un porvenir suicida

Publicado: Miércoles, 09 Enero 2019 Imprimir

   Comienza el año con la vista puesta en el horizonte nacional, una encrucijada que anticipa un panorama tan preocupante como previsible en no pocos aspectos por quienes indignamente nos gobiernan. Lo más sangrante, la desmembración territorial de España iniciada hace cuarenta años, aunque los políticos nos lo disfracen de normalidad democrática.

Así, mientras hoy la atención se concentra en los separatistas catalanes en otras regiones se avanza en el mismo sentido, y no de forma menos llamativa. Desde luego, no esperemos noticias al respecto en esos supuestos "informativos" de las televisiones, pues todo eso de la unidad de España les importa un bledo a juzgar por su complicidad con la izquierda que los usa como punta de lanza para adoctrinar y adormecer a la opinión pública.

   No obstante, casi ningún otro medio de comunicación se ha hecho eco del convenio publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en el BOE del pasado 28 de Diciembre entre el Instituto Cervantes y la Universidad vasca, y por el que en ésta última se establece el español como lengua extranjera en el ámbito de su enseñanza para la formación del profesorado. Hasta aquí, pase, atendiendo a su objeto (con la de Lérida o Lleida se suscribió otro semejante hace unos meses), lo que no es de recibo y suena raro es que se  notifique por dicho Ministerio, dándole un carácter más propio de relaciones internacionales. Se supone que lo apropiado hubiese sido con el Ministerio de Educación o el de Ciencia, Innovación y Universidades. Así que a los que ven estas cosas naturales que busquen similitudes en el resto de España y vayan a otro perro con ese hueso.

   De cualquier manera, parece mentira que se esté liquidando España desde sus propias instituciones y encima con el dinero de los españoles, pero hemos llegado hasta el extremo de padecer un Gobierno no electo (tras otros decadentes), preocupado únicamente por sacar adelante unos Presupuestos para seguir manteniéndose en el poder, aunque para ello tenga que condescender ante unos socios parlamentarios minoritarios que odian a su Nación y a su Historia, no a esa entelequia aldeana que dicen representar cada cual en su terruño. Sirva también de ejemplo la ikurriña, bandera oficial de la autonomía vasca, creada en 1894 por el separatista y fundador del PNV de cuyo nombre no quiero acordarme.

   Fuimos advertidos, por lo que nuestra desidia es doblemente vergonzosa. Empecemos, por tanto, a educar a las nuevas generaciones en la realidad para que ellas puedan recuperar de este desbarajuste lo que nosotros fuimos y, de momento, somos incapaces de regenerar. España va en ello.