Al loro con las encuestas

Publicado: Miércoles, 06 Marzo 2019

   Fiarse de las encuestas que nos sueltan últimamente es algo así como sucumbir a Morfeo, el dios griego del sueño que fabricaba fantasías para los humanos. La cosa está en si verdaderamente vamos despertando de este letargo inducido o seguimos adormecidos como en aquella otra España que bosteza, que rezan unos versos de Machado.

   Objetivamente, las encuestas no significan nada y sus diagnósticos cambian de la noche a la mañana como el tiempo en primavera. Lo real es lo que estamos viendo, como el relato de los separatistas ante un tribunal de Justicia sobre su soñada Cataluña, sin partidos ni personas que una vez se opusieron a la independencia, o el de los podemitas con su asignatura feminista en los colegios, o el de los socialistas con su demoledora ley de memoria histórica sin Valle de los Caídos de por medio y el quinto evangelio de Marx de modelo moral y social. Sencillos ejemplos que, si los españoles lo deciden con su voto, se quedarán sólo en frustradas intenciones como sus embusteras encuestas, por lo demás, otro instrumento de manipulación electoralista.

   Si hay algo caprichoso en esta democracia es su servilismo hacia los hipócritas que la desprecian. Pero ya metidos en esta pesadilla de políticos, decía Bismarck que la mejor almohada es una buena conciencia, precisamente de la que carecen los dos partidos que nos quedaban aún por aludir. Tanto el uno como el otro se sustentan con disimulo en la ambigüedad, abiertos a cualquier pacto inconfesable, pues hablan según la coyuntura y lo mismo te invocan a Dios que al Diablo, ya que como el resto, tal cual señala en un libro un desaparecido periodista, su destino es conquistar voluntades y su objetivo reside en el poder y la gloria.

   Por tanto, para dejar atrás un mal sueño o entremetidos fantasmas hay que mirar hacia afuera, tan elemental como útil y alentador, si no pasa lo que pasa.