La recompensa de una buena acción es haberla hecho (Séneca).

esenfrdeitptru

Sagrado Corazón de Jesús

Publicado: Viernes, 14 Junio 2019 Imprimir

   El 30 de Mayo de 1919, hace ahora cien años, el Rey Alfonso XIII, arropado por su familia, el Gobierno en pleno y autoridades de otros estamentos, consagró España al Sagrado Corazón de Jesús en un acto multitudinario celebrado en el Cerro los Ángeles, centro geográfico del país situado muy cerca de Madrid, donde se acababa de construir el monumento del mismo nombre. Así comenzaba el texto de la consagración: "España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la península".

   Obra del escultor Aniceto Marinas, la imagen de Jesús, de 9 metros de altura, fue donada por Juan Mariano de Goyeneche, político y diplomático, aunque el monumento en su conjunto, realizado por el arquitecto Carlos Maura Nadal, se costeó con aportaciones populares. La altura total era de 28 metros y fue inaugurado por el citado monarca en mismo día tras la consagración.

   De aquel monumento original sólo quedan algunas ruinas trasladadas frente al nuevo que se alzó en el mismo sitio tras la Guerra Civil, como testimonio de la barbarie de los republicanos que en 1936 lo volaron después de asesinar a unos muchachos que lo custodiaban y fusilar la imagen de Jesús, cambiándose de paso la denominación del paraje por el de Cerro Rojo. Cerca de allí, desde un humilde convento carmelita, la Madre Maravillas es testigo de aquellos hechos, que dice: "Faltando Él no tenemos nada que hacer aquí".

   Fue una noche triste y larga, que empezó a mediados de julio y acabó, entre explosiones de dinamita y blasfemias, el primer viernes de Agosto. De aquellas dificiles horas por las que pasaba España diría Pío XII: "Los designios de la Providencia se han vuelto a manifestar una vez más sobre la heroica España. La nación escogida por Dios como principal instrumento de evangelización del Nuevo Mundo y como baluarte inexpugnable de la fe católica acaba de dar a los prosélitos del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores eternos de la religión y del espíritu".

   Gracias a Dios, las aguas volverían a su cauce con la victoria del bando nacional y el actual comenzaría a construirse en el año 1944 bajo la dirección de los arquitectos Pedro Muguruza (que inicio las obras del Valle de los Caídos) y Luis Quijada Martínez, aunque de aquella réplica de la imagen de Cristo, esta vez de 11,5 metros, se volvería a encargar el mismo escultor. Terminado en 1965, diez años después se completó definitivamente con un santuario en la base del monumento.

   Lo que ya no se verá allí, en la conmemoración de este centenario, es a ningún rey renovar dicha consagración, y aún mucho menos a un Gobierno más preocupado por profanar o sacar de su tumba a aquel que precisamente mandó reconstruir dicho monumento, testimonio de la secular fe de nuestra nación y símbolo del martirio, relativamente reciente, de innumerables creyentes por el simple hecho de serlo.