El sueño de una noche de verano

Publicado: Miércoles, 12 Julio 2017 Imprimir

   No voy a escribir precisamente de la sinfonía de Mendelssohn por el título elegido, sino a propósito de mi anterior post que ahora me impele a ocuparme del concierto que dio Roger Hodgson, ex-componente de Supertramp, el pasado 11 de Julio en Madrid, y en el que los afortunados que acudimos, en mi caso con la mejor compañía, disfrutamos de sus canciones en su mayoría vinculadas al repertorio de la mítica formación, así como de otras magníficas de su discografía posterior en solitario, incluidos un par de preciosos inéditos con la acústica, Teach me to love again y The awakening.

   Y eso, precisamente, era lo que se esperaba, además de lo lógico, sobre todo después de bastante tiempo sin tocar por aquí y tras la frustrada gira de Supertramp hace dos años que a muchos nos dejó con la miel en los labios.

   Con el cartel de no hay entradas, a las diez y diez de las noche un incombustible Hodgson abrió el anhelado recorrido musical con la adorable Take the long way home seguida de la fascinante School, concluyendo a eso de las doce con los bises de los efectivísimos Give a little bit e It's raining again, cien minutos de memorables melodías en las que el genial cantante y compositor, unas veces al piano, otras a la guitarra o a los teclados, derrochó simpatía y complicidad hacia un auditorio absolutamente entregado que coreaba sus hits más celebrados. Luego he leído que el de Madrid, con dieciocho canciones, había sido hasta el momento uno de los conciertos más largos de su extensa gira, y la verdad es que ojalá hubiesen sido más, aparte de las interpretadas Breakfast in America, Lovers in the wind, Hide in your shell, Along came Mary, The logical song, Lord is it mine, Only because of you, Love is a thousand times, Child of vision, Had a dream, Fool's overture y las citadas por aquí.

   Aquello resultó en buena parte como un regreso a la mejor época del legendario grupo, de la que Hodgson fue inspiración consustancial, un sueño maravilloso que nos transportó a la frescura de aquellos años, aunque con el matiz realista de la ausencia de los demás miembros originales de Supertramp. No obstante, he de enfatizar en la solvencia de su propia banda, formada por Kevin Adanson en los teclados, David J. Carpenter al bajo, Bryan Head a la batería y Aaron McDonald al saxofón, armónica y teclados, quien nos sorprendió gratamente al dirigirnos unas cariñosas palabras de agradecimiento en perfecto español justo antes de la anécdota más divertida de la gala, cuando Hodgson leyó chapurreando el dilema que le habían traducido en el movil a colación del siguiente tema que iban a tocar, Death and a zoo: "Si fueras un animal salvaje y te capturaran, ¿preferirias la muerte o vivir encerrado en un zoologico?".

   En fin, se notaba en las caras de la gente que estaba encantada, y, personalmente, supuso una experiencia única volver a escuchar en vivo a toda una leyenda como Hodgson que tantas y tan buenas sensaciones me ha transmitido desde que hace casi ya cuarenta años me cautivara con su The logical song. Naturalmente, los que hemos seguido casi con devoción la trayectoria de Supertramp y de Hodgson lo pasamos verdaderamente en grande, además de apartar los problemas durante esas dos fantásticas horas tal y como nos pidió con cordial franqueza al comienzo de su actuación. Gracias Roger.

 


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