"Para saber quién gobierna sobre ti, simplemente encuentra a quien no estás autorizado a criticar" (Voltaire)

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Nanay de la China

Publicado: Lunes, 11 Mayo 2020 Imprimir

   "Busco un hombre honesto sobre la faz de la tierra, que ni con el candil encendido puedo encontrarlo", clamaba Diógenes alzándolo a plena luz del día en una concurrida plaza de Atenas. Tal vez, le hubiese resultado más fácil tropezárselo con las calles semidesiertas y el distanciamiento físico -mejor que social-, porque cruzarse de acera no es por misantropía, aunque apenas arranca el desconfinamiento y ya predican una "nueva normalidad" que ojalá no se traduzca en la aniquilación de este mundo para instaurar otro nuevo, que reza el famoso himno socialista compuesto por el masón Eugéne Pottier.

   Se dice que la ocasión la pintan calva, y es muy gráfico que el Gobierno hable ahora de "reconstrucción" tras su guerra particular contra Franco satisfecha con su profanación; no deja de ser una interpretación, pero es que en cuarenta años de democracia no han conseguido quitarse la espinita de aquella lejana derrota y las circunstancias actuales han venido como a transfigurarse en su posguerra de la que surgirá una sociedad inspirada en la canción Imagine de John Lennon, porque a los socialistas les pasa lo que a los maniqueos, "que comenzaban burlándose de la credulidad de los fieles y prometían, con temeraria arrogancia, la ciencia a sus adeptos, y después les obligaban a creer ciegamente en una infinidad de cosas falsísimas y absurdas que no podían probar ni demostrar", como relata San Agustín, y es que también propugnaban una religión universalista para todos los hombres.

   Básicamente, en eso consiste el progresismo, a cuya vanguardia se encuentra una ideologizada ONU que debería seguir la misma suerte que su predecesora, la Sociedad de Naciones, visto su discutible papel en el mayor drama humanitario del siglo, conjetura que ni merece la OMS tras haber sido incluso advertida y cuyo director general parece sacado de una logia por las peroratas que suelta; tampoco éstos engañan a nadie desde que tomaron el mundialismo por bandera por el cual "gobernar sobre muchas personas como si fueran pocas es una cuestión de dividirlas en grupos", que recomienda el Sun Tzu, o por medio del control demográfico o reproductivo como les dicta la izquierda. Desde luego, les ha faltado tiempo para contradecir al Presidente estadounidense por señalar al renombrado laboratorio, o sea, al régimen comunista chino.

   Dirán lo que quieran, pero la idea que apunta a que el coronavirus no es precisamente espontáneo resulta algo menos descabellada después de que Pekín amenazara con represalias comerciales a cierto país si insistía en investigar su origen, actitud que justificaría que algunos se llevaran a casa el Made in China para paliar la crisis, aunque no caerá esa breva ya que las decisiones corresponden a los mismos que primero la despreciaron y luego han terminado administrándola, así que habrá que conformarse con que nos cuenten qué animal actuó de intermediario con el murciélago dejando lo demás en el aire, y es que, ciertamente, hay mucho animal suelto. Naturalmente, antes lo aclarará el porvenir.

 * Nanay de la China: interjección coloquial española para negar rotundamente algo.