Nadar contra corriente

Publicado: Viernes, 09 Febrero 2018 Imprimir

   Hay un breve tratado de San Isidoro de Sevilla titulado Sinónimos sobre los lamentos de un alma pecadora, en el cual el santo expone los motivos de la ascética cristiana en forma de dialogo entre la Razón y el Hombre, llamando a éste a penitencia.

   De modo parecido, los españoles deberíamos reflexionar por nuestra pasividad frente al "trágala" de los políticos y entonar el mea culpa por haber condescendido durante décadas en muchas cosas que ahora lamentamos y que, de revertir, tendrán que transcurrir muchos años, pues ya sus inspiradores hábilmente imaginaron que para secar un arroyo se ha de quitar el agua de la fuente y para que los vástagos no broten lo mejor es arrancar la cepa.

   Lo primero, derivado de la descristianización gradual y la falsificación de nuestro pasado histórico, nos vacía como pueblo y nos va dejando sin referentes; lo segundo, a falta de principios firmes y fundamentos en los que apoyarnos como la familia, nos deja a merced de una plaga de vividores y oportunistas arraigados en la política o cuyas cualidades se acuñan con moneda.

   Entonces, si ni siquiera ya ocultan sus intenciones, a santo de qué nos dejamos ningunear por semejantes tramposos si solo hay empezar por poner en valor aquello que pretenden negarnos a la fuerza, comprometiendo nuestra condición de individuos libres con leyes doctrinarias subordinadas a su voluntad. En una democracia es inconcebible que un atajo de necios tenga amedrentada a la mayoría, por lo que una de dos, o no es tal o es que hemos aceptado someternos.     

   Señalaba Leclercq que cuando el hombre coloca su fin en sí mismo permanece limitado a sí mismo, y él mismo no es gran cosa, anteponiendo, por ejemplo, sus propios intereses al general. De manera parecida Montaigne indicaba que quien no vive de algún modo para los demás, tampoco vive para sí mismo, sino, lo dicho, para provecho y beneficio de esa plaga de vividores y oportunistas arraigados en la política o cuyas cualidades se acuñan con moneda.


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