Se alquila Nación. Razón: portería

Publicado: Lunes, 08 Octubre 2018 Imprimir

   Aquí lo mismo da que los cojan en un renuncio o que les saquen a relucir el patrimonio que se tenían calladitos, llegados a ese punto, ya no dimite ni la abuela. Es evidente que la soberanía nacional es un camelo para estos políticos que primero nos ofrecen lecciones de democracia y luego se ponen el mundo por montera.

   Como para recordarles las manifestaciones de la Calvo en mayo pasado para convencer a la opinión pública de que sólo querían gobernar en solitario unos meses para después convocar elecciones, en solitario decía…, como si fuera posible con los diputados que tienen, o las graves declaraciones del recién estrenado Presidente tras la moción de censura, justificándola con esa loable intención.

   Pero donde dije digo, digo Diego, dando la penosa impresión de que España ha caído en manos de unos embusteros al servicio de organismos y lobbies supranacionales, cuyo mentor más significado es recibido en la Moncloa a los cuatro días, un magnate que al mismo tiempo que invierte en empresas estratégicas de nuestro país (bancos, eléctricas, constructoras...), impulsa su desintegración territorial y siembra a discreción la inmigración con sus fundaciones, manejos a los que, coloquialmente, se les llama hacer la cama.

   Así, mientras unos especulan y se enriquecen, sirva de contraste lo de los bonos sociales de la luz para hacernos una idea de cómo estamos, energía que antaño incluso se exportaba a otros países del entorno durante el llamado franquismo, pero que hoy, entre otros muchos abusos, nos tiene a los españolitos asfixiaditos, metiendo en los ficheros de morosidad al que devuelva recibos, increible, aunque lo último que faltaba es que las grandes industrias tengan que establecer turnos en su producción en función del coste de la misma, trastornando su actividad normal para no cerrar. Menos mal que el Gobierno ha tomado cartas en el asunto y ha incluido en los próximos presupuestos la rebaja del IVA en tampones y compresas, que a saber si no lo que íbamos a hacer. 

   Desde luego, para salvar lo que aún vale del cesto pútrido hay que quitar lo corrompido, lo cual empieza por la regeneración política de las instituciones que directamente nos representan, pesebres de aprovechados y enchufados desde los que se ha troceado España a lo largo de cuarenta años. Por eso, y para acabar, resulta significativo que con la que está cayendo nos vengan ahora con tanto Franco y dictador, sencillamente, "porque fue el mejor, y el triunfo no suele perdonarse en esta España de cornejas, de enanos y de envidiosos", como escribió Fernando Vizcaíno Casas en una de sus magníficas novelas. Lástima que ya no queden escritores así.


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