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Terminar en tablas

Publicado: Jueves, 17 Octubre 2019 Imprimir

   Se va acercando el desenlace de la acometida exhumación, aunque por su finalidad electoralista aún podría retrasarse, e incluso frustrarse. Al margen de esto, lo peor es la suerte que correrá el Valle de los Caídos, ya que la cosa no se quedará sólo en echar a su fundador del sagrado recinto.

   Según la prensa, se están realizando trabajos periciales en torno a lo primero, aunque, tal vez, si la cordura se impone momentáneamente, esos dictámenes tendrán que esperar en un cajón; tal es mi convencimiento que, si no es así, suspendo cautelarmente mi Blog porque no me apetece mantenerlo en un contexto político donde las cosas se deciden, según sople el viento, por un puñado de votos, y más como están las cosas en España. Parece todo sacado de un argumento surrealista; la nación enfilada hacia el desastre y el Gobierno sólo obsesionado con llevarse a Franco, mientras el Jefe del Estado en una entrega de premios recibido al son de las gaitas.

   Todo esto me recuerda al famoso contubernio judeo-masónico de antaño, esa supuesta mano misteriosa que movía con astucia las piezas del tablero y que ahora- con peones y algún alfil-, estaría acorralando sin tregua al rey para darle jaque, pero ante la que un repentino movimiento del rival puede cambiar las tornas, lo que suele depender de la idoneidad de las figuras conservadas hasta ese instante, una condición al presente desfavorable a las negras, que son las que responden a la provocación de las blancas.

   Pero prescindamos de metáforas en un asunto en el que el Gobierno se ha erigido como juez y parte, superando a calvo ad calvum los procedimientos formales y legales con el inaudito concurso de sus supuestos garantes; hasta se permite la licencia de organizar a su capricho el traslado. Semeja a la situación de unos enojados padres que van a quejarse al colegio porque unos abusones la han tomado con su hijo y, como si la cosa fuera con el centro éste escurre el bulto y encima le echa la culpa al pobre muchacho. En fin, no parece que hayan prevalecido los principios jurídicos de coherencia, de neutralidad y de jerarquía normativa.

   Cuando se puso en marcha la construcción del Valle de los Caídos, muchos se posicionaron en contra de la idea de acoger republicanos o rojos en sus columbarios, y el tiempo ha demostrado que no iban desencaminados. El Monumento es, efectivamente, un testimonio de reconciliación y perdón, la Cruz es la prueba, pero ese noble gesto de confraternidad sólo ha servido de pretexto después para remover su armonía. A cada cual le corresponde su lugar, y para corroborarlo termino con unas palabras de Francisco Franco prologando en 1940 un libro sobre las hazañas del aviador García Morato:

   "La historia de una nación es la vida y los hechos de sus héroes; [...] La vía de Dios es el camino de los héroes. Para enfrentarse con la muerte, para elevarse sobre ella, para alcanzar la Gloria y el laurel y dar la vida consciente por la Patria, hay que creer en Dios. Este es el gran secreto de nuestra historia y el alma de nuestra Cruzada. El sentimiento de la Patria y el Deber es cierto, da hombres valerosos; pero los héroes verdaderos, los conscientes y voluntarios para el sacrificio, surgen en el campo de los creyentes".

 

   Pues lo dicho, aunque ya todos los tribunales han cerrado definitivamente las puertas a las legítimas pretensiones de la familia Franco, a espera de algún recurso pendiente, mantengo la esperanza de que semejante aberración no llegará a producirse, ponderando que la exhumación sería lo de menos si dejan tranquilo el Monumento. Sencillamente, mi confianza no la pongo en el hombre, sino en Dios.

   No se puede ganar siempre. Dejarlo en tablas sería lo razonable.