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España y la Inmaculada Concepción

Publicado: Jueves, 05 Diciembre 2019 Imprimir

   Se cumplen 165 años de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción mediante la Bula "Ineffabilis" del Papa Pío IX, que declara "que la Beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original".

   Poco después, en la Plaza de España de Roma, el Papa bendecía el monumento en su honor y se complacía "por haber sido siempre España la nación más devota de la Virgen y la que más fervorosa ha tributado siempre culto a la Inmaculada Concepción".

   Y es que desde el principio de la cristiandad, toda la Historia de España reafirma esta verdad. Carlos V llevaba en su guión y en su armadura la imagen de la Purísima, Felipe II siguió su ejemplo y tras una milagrosa victoria la Infantería la escoge por Patrona.

   Curiosamente, cuando todavía faltaban más de trescientos años para convertirse en dogma y tres para el Descubrimiento de América, Isabel la Católica manifiesta su fe a la Inmaculada apoyando a Santa Beatriz de Silva en la fundación de la Orden de Religiosas Concepcionistas, y es, precisamente, el 12 de Octubre, fiesta del Pilar, cuando la Virgen regala un nuevo mundo a España, designándose el nombre de Concepción a la segunda isla descubierta.

   Carlos II, el último de los Austrias, pide en su testamento que se persevere por la Definición dogmática y los Borbones recogen el testigo: en 1760 las Cortes solicitan a Carlos III que "se digne tomar por singular Patrona y Abogada de estos Reinos y de Indias a esta Soberana Señora en el Ministerio de la Inmaculada Concepción", y ese mismo año el Papa Clemente XIII otorga a España, por la Bula Quantum ornamenti, este "singularísimo y nunca usado Patronato".