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Inocentes

Publicado: Viernes, 27 Diciembre 2019 Imprimir

   Hace años, algún graciosillo en el metro me pegó en la espalda un muñequito de papel, lo peor es que no me dí cuenta hasta que me lo quitó la persona con la que había quedado en la otra punta de Madrid, y éste es mi sentido homenaje a una de las costumbres más estúpidas del calendario.

   Al parecer, este jocoso rito cada 28 de Diciembre se debe a unos monaguillos de la Edad Media que lo empezaron a extender entre sus familias, cosa que la Iglesia hizo coincidir después con otra celebración de origen pagano conocida como "la fiesta de los locos" para camuflar comportamientos bochornosos. Sin embargo, aunque este día se conoce más por las bromas, lo que se recuerda es la matanza de Herodes contra los niños menores de dos años nacidos en Belén con la intención de acabar con Jesús, y en la que los verdugos arrancaron sin piedad a las criaturas de sus madres. En su impar Historia de Cristo, Papini ya refiere que “cuando Jesús apareció entre los hombres los criminales reinaban, obedecidos, sobre la tierra; nacía sujeto a dos señores: el uno más fuerte y lejano, en Roma; el otro, más infame y próximo, en Judea”.

   Por desgracia, el mundo no se sacude la barbarie y hoy este cruel episodio simbólicamente se refleja en la magnitud de abortos provocados desde que se fue imponiendo como un derecho en las sociedades contemporáneas, porque el aborto como facultad jurídica es una aportación comunista que la Rusia bolchevique introdujo por primera vez en Occidente hace un siglo y que Lenin (que enfermó de sífilis y no tuvo hijos), preconizaba como “verdades básicas de los derechos democráticos del ciudadano y ciudadana” (sic), sonsonete muy reiterado por algunos políticos y políticas que con semejante percepción supuestamente muestran su indiferencia por las futuras generaciones, hasta hubo una que para ampliar por ley su aplicación afirmó, literalmente, que "un feto de trece semanas es un ser vivo, claro, lo que no podemos hablar es de un ser humano, porque eso no tiene ninguna base científica".

   Al respecto, Santo Tomás señalaba que la ley que contradice la ley natural no parece ley, sino corrupción de ley, pues es de sentido común que el hombre no puede obrar contra su propia naturaleza ni ser despojado por ninguna ley de aquello que está vinculado a su desenvolvimiento natural, lo que incluye la gestación, y esto en un país que ha rematado en 2018 su peor marca en natalidad desde que existen tales estadísticas.

NUMERO DE ABORTOS REALIZADOS EN ESPAÑA EN LA ÚLTIMA DECADA

       Para ir acabando, hace un tiempo fue publicada en todo el mundo una impresionante fotografía que hasta un prestigioso periódico extranjero de tendencia izquierdista tituló "La mano de la esperanza". En la misma se observa como un niño que está siendo operado en el vientre de su madre se aferra a la vida cogiendo con su manita un dedo del cirujano. Desde luego, esta es una de esas imágenes que valen más que mil palabras y un incontestable alegato, otro más, contra todas esas "verdades básicas de los derechos democráticos del ciudadano y ciudadana" y ciertas declaraciones disparatadas que el marxismo y sus derivaciones arguyen para justificar el infanticidio.

   Decía Alexandre Vinet que la costumbre de vivir para nosotros nos hace cada vez más incapaces de vivir para el prójimo, y Montaigne que quien no vive de algún modo para los demás, tampoco vive para sí mismo, lo que es incomprensible es que se decida sobre la que comienza.